Autor: Roberto Aretxaga-Burgos

Autor: Roberto Aretxaga-Burgos
Roberto Aretxaga-Burgos

1. FRONTERAS DE LA FILOSOFÍA: ¿ESTAMOS SOLOS EN EL UNIVERSO?


1.1. UN HECHO SORPRENDENTE E INQUIETANTE

En 1984 fue hallado en Allan Hills (Antártida) un meteorito al que se designó como ALH84001. En 1993 quedó establecida su procedencia marciana. La roca, que pesa 1,9 kg., fue arrancada de Marte hace 16 millones de años y cayó en nuestro planeta hace 13.000 años. Se le calcula una antigüedad de 4.500 millones de años, aunque estudios más recientes (T. J. Lapen et al., 2010) la sitúan en 4.091 millones de años. Actualmente se conserva en el Centro Espacial Johnson (Houston, Texas). Pero lo más interesante aguardaba en su interior, donde se descubrió una sorprendente e inquietante estructura microscópica (a la derecha, en falso color).

La apariencia biomorfa de dicha estructura (asimetría y formas redondeadas y suaves, sin caras cristalinas), debida en parte a la preparación para su observación al microscopio electrónico, llevó en 1996 a Mckay y su equipo (Science, 16/08/1996) a considerarla resultado de una actividad biológica (biogénesis). Pero las conclusiones de este estudio pronto fueron objeto de una intensa polémica. Más recientemente (Science, 16/01/2009) una investigación sobre biomorfos de sílice ha demostrado la posibilidad de generar estructuras imitando las formas vivas (biomorfas) con materiales inorgánicos, lo que ha supuesto un grave revés para la validez del criterio morfológico como biomarcador en astrobiología. Este descubrimiento habría incidido decisivamente en el debate sobre el origen biológico de la estructura hallada en el ALH84001 de no haber sido resuelto antes a través de otra línea de investigación.

En efecto, los nuevos análisis de la estructura llevados a cabo el año 2000 apoyaron las controvertidas conclusiones de los realizados en 1996 por el Dr. Mckay, en los que se apuntaba a su posible origen biológico. Los nuevos estudios demostraron que la cadena de cristales de magnetita contenida en el meteorito marciano es idéntica a las formadas en nuestro planeta por la bacteria magnetotáctica MV-1. El comportamiento de las bacterias magnetotácticas confiere propiedades específicas a esas cadenas que ningún proceso inorgánico podría generar, y esas propiedades también están presentes en la estructura hallada en el meteorito marciano. Según los investigadores, ésto confirmaría la naturaleza biogénica de la estructura encontrada en el interior del ALH84001, por lo que nos hallaríamos ante el fósil más antiguo descubierto hasta la fecha (3.600 millones de años).

Pero, aun resuelta positivamente la cuestión del origen biológico de la estructura, todavía quedaría por determinar su origen extraterrestre, pues no ha sido descartada la posible biocontaminación del meteorito con microorganismos terrestres.

Además, un estudio publicado en 2010 (Shaheen, Thiemens, et al., 08/11/2010) reabre la posibilidad de un origen no biogénico (químico) de la estructura.

Meteorito ALH84001

Detalle de la estructura biomorfa hallada en el meteorito ALH84001
   

1.1.1. ALGUNOS ANTECEDENTES

No es éste ni el único ni el primer caso de meteorito del tipo "condrito carbonoso" analizado, aunque si el de mayor impacto mediático (hasta la fecha). Ya en 1834, el químico sueco Jacob Berzelius estudió el meteorito ALAIS (caído en Francia en 1806), en el que creyó encontrar indicios de vida extraterrestre. Más tarde, en 1961, se analizó el ORGUEIL (caído en Francia en 1864), y posteriormente el MURRAY (caído en 1950), obteniéndose similares resultados. 2008 ha visto renovar el interés científico y mediático por el meteorito IVUNA, caído en Tanzania en 1938, que será sometido a futuros análisis.

Pero el más interesante es el meteorito MURCHISON, caído en Australia el 29 de septiembre de 1969. Aislado inmediatamente para evitar su biocontaminación, su análisis arrojó un resultado sorprendente: además de moléculas orgánicas, había en él también elementos organizados similares a las microesferas de Fox (consideradas por algunas teorías como el origen de la vida en la Tierra). El Murchison ha sido nuevamente actualidad en 2008: los resultados del análisis del mismo llevado acabo por la Dra. Zita Martins y su equipo, publicados bajo el título Extraterrestrial Nucleobases in the Murchison Meteorite en la revista científica Earth and Planetary Science Letters (15 de junio de 2008), concluyen: "These new results demonstrate that organic compounds, which are components of the genetic code in modern biochemistry, were already present in the early solar system and may have played a key role in life’s origin".

En marzo de 2011, un artículo publicado en Journal of Cosmology: Fossils of Cyanobacteria in Cl1 Carbonaceous Meteorites, en el que se exponen los resultados del estudio con microscópio electrónico de fragmentos de los meteoritos Ivuna, Alais y Orgueil, afirmando la existencia de fósiles bacterianos extraterrestres, ha abierto un nuevo frente en la polémica sobre la existencia de fósiles extraterrestres en meteoritos: Scientists dubious over claim of alien life evidence in meteorite (pincha aquí para consultar la versión en español).


1.2. UNA PREGUNTA CON RAÍCES HISTÓRICAS: DE LA ESPECULACIÓN RACIONAL A LA CIENCIA EXPERIMENTAL


"Pues los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración; al principio, admirados ante los fenómenos sorprendentes más comunes; luego, avanzando poco a poco planteándose problemas mayores, como los cambios de la luna y los relativos al sol y a las estrellas, y la generación del universo. Pero el que se plantea un problema o se admira, reconoce su ignorancia." (ARISTÓTELES (filósofo griego del s. IV a. C.): Metafísica I, 982b12-18).


"Hay infinitos mundos, sean semejantes o desemejantes; pues siendo los átomos infinitos, como ha poco demostramos, son también llevados remotísimamente. Ni los átomos (de los cuales se hizo o se pudo hacer el mundo) quedaron asumidos en un mundo ni en infinitos; en semejantes a éste, o en desemejantes. Así, no hay cosa que impida la infinidad de mundos." (EPICURO (filósofo griego, s. IV-III a. C.): Carta a Herodoto).


"Anaximandro... dice que el ápeiron es la causa entera de la generación y destrucción de todo, a partir de lo cual -dice- se segregan los cielos y en general todos los mundos, que son infinitos." (Pseudo Plutarco (sobre ANAXIMANDRO, filósofo griego del s. VI a. C.), Strom., 2, Fragmentos de los presocráticos, Diels-Kranz 12 A 10).


"Por lo cual, una vez más, fuerza es reconocer que hay en otras partes otras combinaciones de materia semejantes a este mundo que el éter ciñe con ávido abrazo. Además, cuando hay materia disponible en abundancia, espacio a discreción y no hay obstáculo ni razón que se oponga, deben, no hay duda, iniciarse procesos y formarse cosas. Pues bien, si tan grande es el caudal de átomos que no alcanzaría a contarlos la vida entera de los seres vivientes, y persiste en ellos la misma propiedad natural de juntar en cualquier sitio los elementos, del mismo modo que los agregó en nuestro mundo, necesario es reconocer que en otras partes deben existir otros orbes de tierras, con diversas razas humanas y especies salvajes." (LUCRECIO (poeta y filósofo romano, del s. I a. C.), De Rerum Natura, Libro II. De la Naturaleza. Barcelona: Planeta, 1987, pp. 67-68).


"Existen innumerables soles; hay innumerables tierras que giran alrededor de estos soles, de manera similar a como los siete planetas giran alrededor de nuestro sol. [...] Hay seres vivientes que habitan estos mundos." (GIORDANO BRUNO, (Astrónomo, filósofo y poeta italiano del s. XVI), De l’infinito, universo e mondi, 1584).


"Among these objectives [in exploring the other celestial bodies], the study of life beyond the earth, which we term “exobiology”, is the most subtle and demanding, for it insists: ‘Know thyself’ " (JOSHUA LEDERBERG (American molecular biologist, Nobel Prize in Physiology or Medicine, 1958) "Life Beyond the Earth", Stanford Today (Stanford University, California), 1963, n. 7, p. 1)
"Entre estos objetivos [de la exploración de otros cuerpos celestes], el estudio de la vida más allá de la Tierra, al que denominamos “exobiología”, es el más sutil e inquisitivo, por insistir en el ‘conócete a ti mismo’ ". (JOSHUA LEDERBERG (biólogo molecular estadounidense, Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1958), "Life Beyond the Earth", Stanford Today (Stanford University, California), 1963, nº 7, p. 1).



"El descubrimiento de vida en otro planeta es posiblemente uno de los avances científicos más importantes de este siglo, no sólo de la década, y comportaría enormes implicaciones filosóficas." (Comité del Congreso decenal de 2001 sobre astronomía y astrofísica: "Astronomy and Astrophysics in the New Millennium", organizado por el National Research Council (Consejo Nacional de Investigación), USA).


LA CUESTIÓN de la posible existencia de vida en otros lugares del Universo distintos de nuestro planeta ha interesado al ser humano desde antiguo y, como acabamos de ver, está ya presente en los orígenes griegos del pensamiento occidental. Pero el interés por el tema de si estamos o no solos en el Universo presenta en la actualidad un carácter peculiar e inédito: los avances científicos del siglo XX en el estudio y comprensión del fenómeno de la vida en la Tierra, junto con los de las ciencias espaciales y sus desarrollos tecnológicos, brindan en el XXI a la humanidad, por primera vez en su historia, la oportunidad de abordar y resolver experimentalmente este inquietante enigma.

Desde esta perspectiva, y considerando el sentido hacia el que apuntan las espectaculares aportaciones de la astrobiología acerca del origen, evolución y distribución de la vida en el Universo, junto con los más recientes descubrimientos en materia de exoplanetas, no creo exagerado suponer que la solución de esa incógnita pueda estar cercana, y que su resultado genere cambios radicales en nuestra forma de entender el Universo, a nosotros mismos y nuestro puesto en él, marcando así un punto de inflexión en la historia del ser humano. Estas razones, unidas al tradicional interés de la filosofía por el fenómeno de la vida en sí, justifican sobradamente, a mi juicio, la necesidad de una reflexión seria y profunda, filosófica, sobre el particular.

En definitiva: el interés de la filosofía del siglo XXI por la cuestión de la vida extraterrestre, y sus implicaciones, no es otra cosa que la obligada actualización tecno-científica de su secular interés por el fenómeno de la vida en sí y de sus diferentes soportes y manifestaciones.


EN ESPAÑA, la situación de liderazgo alcanzada por la investigación astrobiológica contrasta con el escaso o nulo interés mostrado por parte de las instancias académicas hacia la reflexión filosófica y humanística que dicha actividad científica suscita, así como por sus implicaciones e impactos sociales y culturales. Mi objetivo prioritario hasta este momento ha sido reivindicar el interés de la cuestión en diversos medios y entornos científicos y académicos de nuestro país (instituciones, congresos, publicaciones...). Afortunadamente, aunque poco aún, algo está comenzando a cambiar al respecto.

CON ESTA PÁGINA que ahora visitas pretendo, sin embargo, salir fuera de ese marco académico. En ella encontrarás, junto con las aportaciones que vengo realizando al campo de la investigación en nuestro país sobre las implicaciones filosóficas de la búsqueda científica de vida extraterrestre (filosofía de la astrobiología / Philosophy of Astrobiology), una serie de herramientas (recursos en línea, lecturas recomendadas en español o el álbum de fotografías) diseñadas para facilitarte el acceso a información, materiales y sitios de calidad con niveles de dificultad diferentes, de modo que puedas elaborar tu propio itinerario a fin de formarte un juicio serio sobre la cuestión.

Roberto Aretxaga-Burgos
Miembro del Comité de REDESPA